lunes, 6 de abril de 2009

Joaquín Ágredo fue sorprendido por un hueco de más de dos metros de diámetro que en menos de un segundo se lo tragó a él y a su moto. “Viajaba tranquilamente cuando de repente sentí el ‘glup-glup;, eran las burbujas que brotaban de un hueco y yo estaba allí hundido hasta el cogote”, explicó el motociclista, quien no sufrió más que lesiones menores. Pero su vehículo sí quedó prácticamente destruido. Por eso, no le quedó más que demandar a la Administración por daños y perjuicios. Casos como este, publicado por el periódico El País, han ocurrido durante los últimos años con mucha frecuencia, sin ser los más graves que se pueden encontrar. En ese mismo artículo, se dice que la ciudad tiene activos 76 procesos por daños ocasionados a los ciudadanos por huecos desde 1993.

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